EFPA: marchamo de garantía y calidad

EFPA marchamo de garantía y calidad

La formación es probablemente el intangible más tangible para un profesional, pues cuando alguien vive de aconsejar a los demás la mejor garantía que puede esgrimir es un reciclaje permanente. Los asesores financieros no pueden escapar a este axioma si pretenden ganarse la confianza de sus clientes. Afortunadamente para ellos —y a diferencia de otros profesionales— cuentan con una herramienta a su alcance: la EFPA, siglas en inglés de la Asociación Europea de Asesoría y Planificación Financiera, que agrupa a los asesores financieros de toda Europa.

Certificaciones de la EFPA

Andrea Carreras-Candi, directora de la EFPA España, pone en valor la formación para sus asociados: “Emitimos un certificado de cualificación que exigimos a cualquiera que pretenda entrar en la Asociación”. Este certificado vale su peso en oro, ya que, en definitiva, son los propios asesores financieros los que lo avalan, y nadie mejor que ellos para velar por el prestigio de su gremio.

En realidad, la EFPA emite dos certificados que incluso podrían considerarse tres:

  • EFA (siglas de European Financial Advisor). Es el certificado que se exige a cualquier profesional para asociarse. Garantiza una formación más que suficiente para ejercer la asesoría financiera con solvencia sobrada.
  • DAF (siglas de Diploma de Agente Financiero). Equivale al 60% del temario del EFA, pero su posesión no basta para ingresar en la Asociación. Aunque tiene validez por sí solo, en la práctica es una primera prueba para aquellos que no tienen tiempo para sacarse el EFA en una única convocatoria.
  • EFP (siglas de European Financial Planner). Son palabras mayores. Para hacerse una idea de la seriedad y la profundidad del temario, solo el examen tiene seis horas de duración. En la actualidad hay 11.600 asesores financieros en posesión del EFA, mientras que solo 300 cuentan con el EFP.

Carreras-Candi aclara que la EFPA es el certificador, pero que no prepara para los exámenes. A ellos únicamente les corresponde establecer el temario, disponible en su página web para aquellos que pretendan prepararse por su cuenta. No obstante, existen veintiuna instituciones en España, incluidas varias universidades, que ofertan cursos o másteres específicos para afrontar este desafío.

“Cuando alguien vive de aconsejar a los demás la mejor garantía que puede esgrimir es un reciclaje permanente”

Ahora bien, si obtener el certificado EFA es condición necesaria para entrar en el selecto club de los asesores financieros, no es suficiente para permanecer en él. El reciclaje es su leitmotiv. Por eso, la EFPA exige a sus asociados que, para mantenerse su condición de miembros, realicen al menos 30 horas de formación para que su certificado EFA no caduque o 40 horas si se trata del EFP.

“Esta formación, que debe realizarse a lo largo de dos años, sí que la impartimos nosotros, aunque también homologamos cursos de entidades financieras o gestoras nacionales e internacionales que son socios corporativos de la EFPA y participan activamente con nosotros”, explica la directora de la Asociación. La materia cursada se determina tras sondear a los asociados para conocer sus demandas en función de las necesidades de sus clientes. Y, por supuesto, asevera Carreras-Candi, “nada comercial para vender productos financieros, necesario sin duda, pero que corresponde impartir a cada entidad”.

No valen trampas: las 30 horas deben ser un reciclaje real para adaptarse a las condiciones cambiantes de una profesión tan exigente: macroeconomía, fiscalidad, jubilación, formas de tratar con los clientes…

“En la entidad tenemos el objetivo de que todos nuestros asesores vayan obteniendo el certificado EFA”

Banco Mediolanum en relación con la EFPA

David León, responsable de la formación de Banco Mediolanum, es un ferviente defensor de la filosofía EFPA. “En la entidad tenemos el objetivo de que todos nuestros asesores vayan obteniendo el certificado EFA —afirma—, para lo cual Banco Mediolanum contribuye activamente a su financiación. Hay una doble motivación en ello. Primero, la calidad de la formación exigida y, segundo, el convencimiento de que, a largo plazo, el regulador acabaría exigiendo —como así ha sucedido— algún tipo de certificado acreditado para poder ejercer como asesor financiero. En definitiva, en sus manos encomendamos nuestro dinero. A tal fin, empezaron hace dos años a formar a sus asesores en la EFPA como marchamo de garantía y calidad.

Al margen de lo anterior, Banco Mediolanum cuenta con su propio programa de formación, no centrado necesariamente en materia comercial. De hecho, cada curso se somete a la aprobación de la EFPA para que se homologue como parte de las 30 horas exigidas. Sin embargo, incluso los cursos no homologados constituyen una formación que siempre suma, explica León. “Nuestros Family Bankers® tienen recorrido con nosotros en una carrera muy pautada. No solo deben realizar una actividad, sino que tienen que hacerlo con un determinado nivel de formación”.

Nada mejor para cerrar este post que la siguiente reflexión del sabio chino Confucio: “Por naturaleza, los hombres son muy parecidos entre sí. Son el saber y la experiencia lo que nos diferencia”.