Cinco consejos para usar tu tarjeta de crédito con cabeza

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Cinco consejos para usar tu tarjeta de crédito con cabeza

Llega el buen tiempo y eso significa descansar y hacer turismo, pero también es sinónimo de más gastos. Y si piensas en tu cuenta corriente, o has ahorrado para este desembolso adicional o tendrás que ser disciplinado con tus compras si no quieres llevarte algún disgusto. Así que te proponemos unos consejos para que, si echas mano de la tarjeta, ya sea de débito (pago al momento) o de crédito (pago a final de mes o aplazado), lo hagas con cabeza.

5 claves para el uso responsable de la tarjeta de crédito

 

  1. Dinero en metálico o de plástico

“Llega el buen tiempo y eso significa… ¡más gastos! No pierdas detalle de estos consejos”

A muchos ciudadanos no les gusta nada llevar efectivo encima. No tanto por el miedo a que les roben, que también, sino por el incordio que supone tener que ir al cajero. Cada vez son más los establecimientos que permiten usar la tarjeta de débito sea cual sea el importe. Es una forma de pago cómoda, que evita endeudarse. Y en caso de que no sea de débito, si no hay saldo en la cuenta, no se puede usar. Además, a diferencia del dinero en metálico, sabrás en qué te gastas el dinero. ¡Cuidado! No abuses de ella, o puedes quedarte sin fondos antes de lo previsto.

  1. Retirada en efectivo

Como ya habrás sufrido, de un tiempo a esta parte los bancos cobran por sacar dinero del cajero. A menos que vayas a los de tu entidad o a los de la red a la que pertenezca tu banco, te cargarán una comisión. Y si viajas al extranjero… ¡el coste se multiplica! Así que, sea cual sea tu destino, tienes tres opciones. Primera, averiguar dónde sacar sin que te cobren (infórmate del límite de disposición). Segunda, llevarte unos cuantos billetes en la cartera. (esto último, con un inconveniente adicional: el riesgo de robo y de quedarte sin blanca durante tus vacaciones, amén del disgusto). Y, por último, irte sin preocuparte de ninguna de las dos alternativas anteriores, eso sí, siempre que seas cliente de Banco Mediolanum, que ofrece 52 retiradas de efectivo a débito al año gratis. Cubren hasta dos euros por operación, que es lo que habitualmente cobran las entidades financieras por usar sus cajeros. Y, para mayor tranquilidad, ¡también es operativa fuera de España!

  1. Pago a inicio de mes

A aquellos que usan la tarjeta de crédito hay que recordarles que es muy fácil gastar más de lo que se tiene cuando no se abona al momento en el que se compra. Si eres de los que pagas con cargo a principios de mes, sé disciplinado y gasta la cantidad que sabes que puedes asumir. Hay quien utiliza un truco casero y va sacando del cajero las cantidades que va pagando a crédito. De esta manera se asegura que siempre podrá abonar sus compras.

Hay que tener en cuenta que, algunas operaciones, como el alquiler de un coche, solo es posible abonarlas con tarjeta de crédito, ya que, precisamente por ese crédito, las empresas se aseguran el cobro.

  1. Pago aplazado

“Te proponemos unos consejos para que, si echas mano de la tarjeta, lo hagas con cabeza”

En ocasiones como las vacaciones, los cargos en la tarjeta de crédito son más numerosos y es posible que te plantees aplazar el pago de las compras para abonarlas con más tranquilidad. Puedes elegir saldar tu deuda con un porcentaje sobre el total o abonándola durante equis meses. Además, de nuevo, puedes optar por una tercera vía que también ofrece Banco Mediolanum: la compra fácil. Este servicio permite financiar las compras a partir de 150 euros durante un plazo de entre 3 y 24 meses, devolviendo ese crédito con una cantidad de al menos 30 euros al mes. El aplazamiento de los pagos es una opción plausible en momentos puntuales como estas mini vacaciones o en el caso de imprevistos. Y algo que tienes que saber es que cualquier banco te cobrará unos intereses por ello. No en vano, es una modalidad de financiación que te permite seguir disponiendo de liquidez.

  1. Seguros asociados

Una de las ventajas de las tarjetas de crédito frente a las de débito es que tienen asociados varios seguros que, a la hora de viajar, resultan muy útiles, como es el caso de contar con coberturas en caso de accidente, enfermedad o pérdida de equipaje. También puedes tener aseguradas tus compras en caso de rotura o robo. Incluso puedes disponer de un seguro de vida en caso de fallecimiento. Si no guardas o no encuentras el contrato de tus tarjetas, pregunta en tu banco por los seguros asociados a las mismas.

Llegados a este punto… ¡aplica el sentido común y usa las tarjetas con cabeza! Evitarás meterte en una espiral de sobreendeudamiento de la que te costará salir.

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