20 años de una visión pionera, 20 años de Mediolanum en España

Ennio Doris y Carles Tusquets

Contradiciendo aquello de “veinte años no es nada” que cantaba Gardel en el tango Volver, las dos primeras décadas del Grupo Mediolanum en España han dado para mucho. 

Nuestra historia arranca en el año 2000, en un cambio de milenio. Era el punto álgido de las llamadas puntocom y una edad de oro para la banca. Cerca de 90 entidades y 40.000 oficinas. Unos números que han adelgazado hasta el medio centenar de bancos y menos de 24.000 sucursales actuales.

En ese contexto, en el mes de julio del año 2000 desembarca en España el Grupo Mediolanum para adquirir Fibanc y poner la primera piedra de lo que hoy es Banco Mediolanum. Un movimiento que supuso, además, la puesta en marcha en nuestro país del modelo pionero e innovador de hacer banca creado por Ennio Doris en 1982.

Un modelo distinto aterriza en España

Tras recibir ofertas de otros importantes grupos internacionales estadounidenses y suizos, Fibanc se decantó por la propuesta de asesoramiento personalizado que representaba Mediolanum porque “era un modelo muy parecido al nuestro, con una filosofía y una visión muy similares. Tanto que 20 años después sigo siendo presidente del banco a petición del propio Ennio Doris, el fundador de Mediolanum”, cuenta el financiero Carles Tusquets, que entonces era presidente de Fibanc y que hoy es presidente de Banco Mediolanum.

Cosas del destino, antes de la firma, se debía realizar la due diligencie, el análisis pormenorizado previo a la formalización de la compra. Mediolanum se apoyó en la consultora Deloitte, que contaba al frente del proyecto en Barcelona con un joven de 29 años llamado Igor Garzesi, y que hoy es Consejero Delegado de Banco Mediolanum. “Aterricé un domingo desde California y al día siguiente me dicen: hay una operación de adquisición de Fibanc por parte de Mediolanum”. 

Igor reaccionó con rapidez. “En 24 horas teníamos un equipo de 20 personas de confianza y nos encerramos durante 20 días en una sala del Palacete Abadal, la sede tradicional de la entidad”. Por aquel entonces, el padre de Garzesi ya vio claro que el destino de su hijo quedaría unido al de Mediolanum: “Acabarás trabajando con ellos”, le dijo. Un año después le convencieron con un lema que ha definido a la entidad. “¡Vente a cambiar el modelo!”, le dijeron.

Mediolanum: banca con asesores, sin oficinas y multicanal

La innovación ha sido siempre el motor del Grupo Mediolanum desde su nacimiento hace casi cuarenta años. El aterrizaje en España —del que ahora se cumplen dos décadas— suponía una extensión del modelo. Así, fiel a esos principios, Banco Mediolanum cerró las 18 oficinas de Fibanc, dispuesto a centrarse en el desarrollo de una sólida red de asesores financieros. Y lo hizo, anticipándose, ya que el sector siguió abriendo oficinas durante años.

“El desembarco de Mediolanum en España puso en marcha el modelo pionero e innovador de hacer banca creado por Ennio Doris en 1982”

Todo estaba por hacer y eso estimulaba la creatividad. “Importamos de Italia el concepto de multicanalidad”, recuerda. Y, para afrontar el reto, qué mejor que imaginación. Por ejemplo, para que los clientes pudiesen acceder a su información cuando no tenían internet —hace 20 años su uso no estaba tan difundido— buscamos una alternativa innovadora: el teletexto. “Nos fijamos en el mejor teletexto de España, el de TVE”, pero al no haber nada para banca, “tuvimos que renovar todo su software para adaptarlo”. Desde ese momento, “un teléfono de un hotel y la pantalla de TV de la habitación bastaban para consultar de forma segura la información sobre las propias cuentas”. Una iniciativa que supuso un premio de innovación en 2003.

Nunca han faltado ideas. Los asesores financieros llegaron inicialmente a usar “pequeños ordenadores con un software que venía de Italia y que había que actualizar cada noche. Pasé noches traduciendo textos del italiano al castellano”, explica Igor.

Ese espíritu de mejora se ha traducido en iniciativas que ya son sello de la casa. Desde la implantación de una red única en España de profesionales como canal de relación con el cliente, el sistema de ahorro a través de aportaciones periódicas automatizadas, la posibilidad de usar todos los cajeros de España sin disponer de una red propia, pasando por el acuerdo con Correos para ingresar y retirar dinero, o incluso recibirlo a domicilio y así hasta un largo etcétera.

De “advenedizo” a modelo a seguir

Los inicios de una entidad, como es lógico, fueron duros. “Con este modelo de banco os vais a pegar una castaña”, recuerda Carles Tusquets que les decían en los corrillos financieros. El desconocimiento de la marca a pie de calle era general. “Hicimos unas encuestas”, recuerda Tusquets. “¿Mediluna? me suena a un parque de atracciones, a una discoteca… De todo, menos a un banco”

Gracias al esfuerzo y a la convicción de una manera personalizada de hacer banca se pasó de advenedizos a ser un referente para el sector. “Éramos unos desconocidos, pero gracias sobre todo a nuestra constancia, nuestra coherencia, nuestro crecimiento continuado, a las campañas de comunicación y la gran labor de nuestros asesores, hemos pasado a ser muy conocidos y un modelo a seguir”, concluye Igor Garzesi.

3.000 Family Bankers: ¿por qué no?

Además, el siguiente objetivo de la entidad se siente cada vez más cerca. “¿Por qué no?”, se pregunta Tusquets. “Desde 2008, ha habido más 100.000 personas, empleados del sector, que se han quedado fuera del sistema bancario, así que podemos seguir incorporando profesionales”, argumenta.

“Gracias a la constancia, la coherencia y la gran labor de nuestros asesores hemos pasado a ser un modelo a seguir”

La experiencia y el salto de calidad es un hecho. “Ha habido un proceso de madurez conjunta como organización”, resalta Igor Garzesi. “Además de seguir centrándonos en dar soluciones al cliente, estamos más centrados que nunca en reforzar constantemente la selección de los mejores profesionales”.

En ese sentido, Banco Mediolanum camina con paso firme y en línea ascendente hacia los 3.000 Family Bankers. “Ese objetivo está cada vez más cerca”, explica Garzesi.

¿Y ahora, qué? “No hay techo”

A partir de ahí, “¿qué pasará con Banco Mediolanum en 20 años?, se pregunta Tusquets. “Hacer predicciones es como intentar adivinar qué hará la Bolsa en una semana, pero no hay techo. Porque, además, las circunstancias cada vez nos favorecen más”, apostilla.

Algo que ha marcado estos 20 años ha sido la innovación y la adaptación constante. El mundo cambia muy rápido. Lo que hace 20 años planteamos y parecía un despropósito hoy es el modelo que todo el mundo da por descontado”, afirma el Consejero Delegado. Es decir, un asesor financiero para cada cliente, un banco siempre disponible y en el que el cliente decide cómo, cuándo y dónde quiere que se le atienda. 

Por eso hay que mantener siempre una mirada de largo plazo; está claro que quedan muchas metas por delante. “La sostenibilidad es un objetivo de todos; si quieres seguir tienes que ser sostenible”, resalta Igor Garzesi. “La protección, los seguros, será un pilar más y haremos todo para que los clientes estén protegidos por lo que pueda pasar”, recalca. 

Para conseguirlo, cuantos más profesionales, mejor. “Estamos viendo que somos capaces de alcanzar los 3.000 Family Bankers y los números son exponenciales. Me encantará ver cómo será el banco de aquí a 20 años, seguro que será fabuloso”.

Un banco con historia, con presente y, sobre todo, con mucho futuro. Con un largo camino por delante para seguir consolidando el modelo que en estos primeros veinte años ha pasado de pionero a ser un referente del sector.

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