Descubre la historia del Palacete Abadal, la sede de Banco Mediolanum

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Hoy queremos contarte una historia, la del Palacete Abadal, o lo que es lo mismo, la sede de Banco Mediolanum. Dicen que si las paredes hablaran… ¡tendrían mucho que contar!

Para conocer el que ahora es el número 668 de la Avenida Diagonal, tenemos que echar la vista atrás… En los felices años veinte, Barcelona creció muchísimo: los positivos efectos de la industrialización, la Exposición Universal de Barcelona (1929), el Plan Cerdà, el plan de reforma y ensanche de la ciudad concebido el siglo anterior, se hizo realidad…

En este contexto aparece en nuestra historia Joaquín Durán Albert, propietario de un negocio de mercería y el impulsor del actual Palacete Abadal. Como todos los padres, solo quería una residencia para su hija Mercedes.

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El Palacete Abadal en 1930

En 1927 se empieza a dar forma al palacete y en 1930 se inaugura. El reconocido arquitecto del edificio, Adolf Florensa, se inspiró en el estilo francés y lo dotó de gran funcionalidad.

“Todo tiene una historia. La sede de Banco Mediolanum también… ¡Descúbrela!”
Poseía originalmente tres plantas con 91 metros de terrazas y subterráneos. Solo la planta principal tenía 496 metros cuadrados, con 8 dormitorios, sala de estar, dormitorio para el servicio y cocina. Y sí, un romántico jardín con un pequeño lago y una elegante glorieta. ¡Una maravilla!

La hija del Sr. Durán se casó con Francisco Abadal Serramalera, un gran aficionado al mundo del motor que tenía un taller de reparación de automóviles en la calle Consell de Cent. Mercedes y Francisco tuvieron dos hijos y el palacete fue la residencia de la familia.

Nuevos tiempos para el Palacete Abadal

En 1935 muere Joaquín Durán Albert y, en 1936 con la Guerra Civil la familia decide abandonar el país e instalarse en Italia. Sin embargo, el palacete no podía quedar abandonado, de modo que lo ofrecieron a la Generalitat como residencia para personalidades durante la guerra. Y a ello fue destinado. Pasó la guerra y la familia Abadal volvió a casa. El palacete estaba intacto. Bueno, se rumorea que solo faltaban los vinos de la bodega…

Esta zona de la Diagonal empezaba a animarse gracias al desarrollo económico que vivía la ciudad: la creación de la zona universitaria, la construcción del Camp Nou… hasta el Corte Inglés.

En 1987, la familia Abadal toma una decisión clave: vender su precioso palacete a un grupo hotelero barcelonés, que lo convirtió en un espacio para celebraciones. Sin embargo, antes celebraron un último acto social de despedida, al que asistieron familiares y amistades de la alta sociedad barcelonesa.

De residencia familiar a entidad financiera

En febrero de 1995 Fibanc adquiere el palacete.

“Viaja por la historia del emblemático palacete Abadal”
Fibanc era un banco privado especializado en la gestión de patrimonios a través de fondos de inversión y en banca personal que estaba en plena expansión, por lo que el Palacete Abadal era un sitio idóneo para establecer su sede, sobre todo por su privilegiada situación en el centro financiero de Barcelona.

Vista del Salón Principal o “Sala Noble” antes de las reformas

Vista del Salón Principal o “Sala Noble” antes de las reformas

Las reformas empezaron en abril de 1996 y, dos años más tarde, el Palacete Abadal estaba listo para volver abrir sus puertas. El edificio se adecuó a las nuevas necesidades, pero siempre se mantuvo su esencia, la estructura exterior y su sala más elegante, la Sala Noble de la primera planta.

En el año 2000 Grupo Mediolanum compró Fibanc y, en 2010, llegó el cambio de nombre de marca. ¡Y aquí estamos! Todo tiene una historia. Nuestra sede, también. En Banco Mediolanum formamos parte de la historia de este emblemático edificio de una gran ciudad.